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MARCO AURELIO LLINÁS VOLPE, NUEVO RECTOR DE UNIPANAMERICANA

A partir del mes de mayo, el Dr. Marco Aurelio Llinás Volpe se posesionó como nuevo rector de la Institución.

El Dr. Llinás es abogado de la Universidad Externado de Colombia, Diplômes Supérieurs d’Université (D.S.U.) en Derecho Civil de Université de Paris II y cuenta con experiencia laboral de más de 25 años.

Inició como Abogado de la Secretaría Jurídica de Avianca S.A., posterior a ello, trabajó como Abogado Asociado en dos firmas, Cavelier Abogados y Gómez Pinzón & Asociados.

De 1998 al 2000 trabajó en el Ministerio de Relaciones Exteriores, específicamente en la Delegación de Colombia ante la UNESCO como Primer Secretario de la Misión Permanente. Luego, fue Jefe de la Oficina Asesora Jurídica en la Superintendencia Financiera de Colombia y, posteriormente, Asesor Jurídico del Despacho del Superintendente de Industria y Comercio.

En 2002 ingresó a la Organización Terpel S.A. como Gerente Jurídico, donde estuvo cuatro años ejerciendo las funciones de Secretario General y Representante Legal, también hizo parte de las juntas directivas de Terpel Sabana S.A., Fundación Terpel S.A., Terpel Antioquia S.A. y Transoriente E.S.P. S.A.

A partir de 2006 y hasta 2015 fue Gerente de Asuntos Públicos y Comunicaciones de Coca-Cola Colombia S.A. En este período también fue miembro de la junta directiva de la Asociación Nacional de Anunciantes (ANDA) y la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI).

Antes de ingresar a Unipanamericana, el Dr. Llinás se desempeñaba como Director de Asuntos Corporativos de Nestlé Colombia S.A. manejando temas regulatorios, estrategia reputacional y de valor compartido, relacionamiento con grupos de interés y manejo de crisis.

Paralelamente a su gran experiencia laboral en el sector empresarial, el Dr. Llinás siempre ha estado vinculado a su alma máter como Docente Titular en pregrado y posgrado durante 25 años.

Con su llegada como Rector a nuestra Institución, esperamos que el modelo Universidad-Empresa siga fortaleciéndose, y que su conocimiento del sector real junto a su trayectoria en el ámbito académico y universitario, permitan que Unipanamericana siga creciendo y forjando su misión institucional, brindando educación de calidad.

Al Doctor Marco Llinás le deseamos los mayores éxitos.

UNIPANAMERICANA CONTRATA 44 NUEVOS DOCENTES DE PLANTA PARA EL 2018

Con el objetivo de asegurar la misión institucional de transformar vidas y empresas a través de la innovación y el conocimiento, para el año 2018, Unipanamericana contrató 20 nuevos docentes de planta para la sede de Bogotá, 7 para la sede de Valle y 17 para sus programas en modalidad virtual.

Para César Augusto Corredor, Rector (E) de Unipanamericana, es importante invertir en el talento humano pues es fundamental para cumplir los objetivos institucionales: “el factor humano es esencial para alcanzar nuestros objetivos como Institución, los cuales se logran a través del desarrollo de una masa crítica académica amplia, conocedora del medio académico, con experiencia en la relación con las empresas y con capacidad para innovar”, aseguró.

Los perfiles de nuevos docentes responden a las dos funciones principales de la Institución, la calidad académica de los programas y la relación con el sector productivo, así lo confirmó Corredor: “en todas las vacantes docentes identificamos personas con la preparación y la experiencia en el medio empresarial y en las funciones sustantivas de la academia, que incluyen la docencia y la investigación, además buscamos personas comprometidas, capaces e innovadoras”.

Se espera que, para el periodo 2018-2, se sigan contratando más profesores comprometidos con la formación de los alumnos y que, a través de la innovación y experiencia, aporten a la calidad académica de cada uno de los programas ofertados en la institución.

El dilema de los tres ceros

Artículo elaborado por:

César Augusto Corredor Velandia

Rector (E) Unipanamericana

En economía los debates como las modas, van y vienen, especialmente en estas latitudes donde las instituciones son más volátiles. Por eso no sorprende que surja nuevamente la discusión de la eliminación de los tres ceros de nuestra moneda, un refrito parecido al de la dolarización que también aparece con frecuencia. En esta ocasión la propuesta no proviene de algún arriesgado congresista, empresario o Ministro del gabinete, sino del Fiscal General de la Nación, quien conoce de estos temas como quiera que fue miembro de la antigua Junta Monetaria.

Uno de los estudios hechos para Colombia en este tema fue la tesis de maestría de Juan Manuel Vargas (2002). Vargas afirma que el cambio de moneda no tiene efectos sobre el crecimiento económico, ni sobre el desempleo, e incluso no afecta los precios y la inflación de forma sistemática, aunque reconoce que estas dos variables si pueden tener cambios de corto plazo por el ”redondeo” y algunos impactos nominales. Tal como dicen los economistas clásicos, el dinero es un “velo”.

En cambio, si hay unos costos que el Ministerio de Hacienda estima en $800 mil millones. Para el Banco Central implica la impresión de nuevas monedas y billetes, un proceso de educación financiera y unos gastos de operatividad para recoger la moneda antigua. Para las empresas significa asumir modificaciones en contabilidad, publicidad, listas de precios (costos de menú) y sistemas de información.

¿Por qué entonces estos cambios de moneda se han hecho en otros países? En América Latina ha habido casos realmente preocupantes que ameritaban decisiones de sustitución monetaria. Perú con la implementación del nuevo Sol, México cuando constituyó el nuevo peso, Brasil con el plan real, Argentina y sus cambios de moneda, Ecuador y su proceso de dolarización son algunos de los ejemplos más dicientes. En todos ellos confluyeron situaciones de precios e inflaciones altas, baja credibilidad en las instituciones económicas y monedas cuyo uso se había desvirtuado. Todo esto en un contexto de planes en materia monetaria y fiscal para corregir situaciones de inestabilidad económica. Esto lo explican ampliamente autores como Carlos Vegh y Guillermo Calvo.

Colombia por el contrario no ha enfrentado los procesos de inflación o de devaluación excesivas. La autoridad monetaria y la divisa colombiana tienen una credibilidad que le han permitido al país mantener precios estables a lo largo de la historia, algo aún más evidente en los últimos años en que la inflación se ha mantenido dentro del terreno de un solo dígito.

El fin que persigue la fiscalía es quitar valor a las propiedades de los grupos ilegales y obligarlos a pasar a través del sistema financiero. Si hay actuales pesos encaletados estos deberán cambiarse al cabo de un tiempo por la nueva moneda y sus dueños tendrán que demostrar su origen. Al no poder comprobar esto último, esos pesos clandestinos quedarán sin valor al finalizar este proceso de transición.

Probablemente hace unos años hubiera sido una excelente manera de afectar las finanzas de grupos como las FARC, pero hoy, cuando lo que interesa es que entreguen sus propiedades, ya no parece tener un impacto tan importante en esta lucha. Más aún cuando el solo anuncio ya les permite tomar decisiones para desviar estos dineros antes de la implementación de la modificación.

En definitiva, se pregunta uno si hoy cuando estamos en un momento distinto vale la pena entrar en los costos que implica la creación de una nueva moneda para un éxito parcial frente a la ilegalidad. En mi caso particular creería que terminaría saliendo más caro el collar que el perro.