¡Tus ideas transforman la U! Postúlate como Representante Estudiantil de tu Facultad

¿Eres de los que tienen grandes ideas que pueden trasformar la U?

Si es así y eres estudiante de las Facultades de Ciencias Sociales y de la Educación, Comunicación e Ingeniería, Unipanamericana te invita a postularte como candidato a las elecciones de Representantes Estudiantiles de dichas facultades.

Para postularte solo debes cumplir con los siguientes requisitos:

– Ser estudiante activo de pregrado del programa respectivo y cursar, mínimo, segundo semestre.

– No haber sido sancionado disciplinariamente o tener un proceso disciplinario en curso.

– Tener un promedio acumulado de tres punto cinco (3.5) o superior.

Si te interesa, tienes plazo de postularte hasta el 21 de febrero aquí

¿Han aportado las últimas décadas al progreso del mundo?

Artículo escrito por:

Julián Andrés Londoño

Docente de la Facultad de Ciencias Empresariales – Sede Valle

 

Acabamos de cerrar una década e iniciar una nueva y es muy común encontrarnos en los pasillos de la universidad, la empresa o en los barrios reflexionando sobre los que nos dejó el balance en términos positivos, negativos y neutros. A todos los niveles las posiciones son encontradas, sin embargo se deja ver con bastante notoriedad una tendencia pesimista a los avances que como sociedad hemos logrados.

Esta situación no es ajena en diferentes latitudes, tan amplia es la intensidad de las percepciones que el observatorio Our world in Data, liderado por el Profesor Max Roser de la Universidad de Oxford, ha dedicado un apartado especial de sus investigaciones a esta variable, siendo ésta una fuente de información referente en el mundo académico y económico para publicaciones e investigaciones de diferentes medios nacionales e internacionales.

No pueden desconocerse las distintas manifestaciones sociales que en los últimos tiempos han tenido lugar desde diferentes partes del mundo: Francia, Chile, Perú, Ecuador, Colombia, etc. son sociedades que se sienten sobrepasadas por la injusticia social, la falta de oportunidades laborales, la calidad de la educación, las deficiencias del sistemas de salud pública, el apoyo gubernamental, entre otros factores; no obstante, no es difícil coincidir en que una de las causas originarias y de mayor impacto de estas problemáticas radica en los comportamientos corruptos de un sector muy poderoso de la clase dirigente así como la precaria gerencia de las instituciones que de ahí se desprende. Si partimos de este punto como una primera conclusión sobre la lectura de las realidades sociales más evidentes de los últimos tiempos, la siguiente pregunta sería: ¿Que causa este tipo de comportamientos corruptos que han llevado a la crisis de injusticia social del tamaño que hoy conocemos?

Un análisis profundo del comportamiento de la sociedad en las últimas décadas está fuertemente marcado por el impacto de la globalización en nuestra vida diaria, cultura y valores, la penetración del internet y la interconectividad ha sido un factor determinante en la forma de relacionarnos, entendernos e identificarnos como comunidad.

Los avances tecnológicos han permitido caminos más fluidos de comunicación, eficiencias, productividades y maneras de leer el mundo que hace 20 años eran inimaginables, sin embargo en términos de su impacto en el desarrollo social y humano de las últimas generaciones estos mismos caminos ha marcado características que son importantes para analizar.

En términos de comunicación y redes sociales, el ritmo del mundo actual ha permitido vivir a las comunidades bondades propias de los avances, sin embargo hay una cara de la moneda que ha repercutido preocupantemente en el desarrollo social y que está ligada también a una característica generacional, el deseo de inmediatez y recompensa. Las ansias por la aceptación social de momentos, recuerdos, experiencias, logros y fracasos han establecido un modelo de relacionamiento entre las personas donde la virtud de la recompensa está medida por patrones de reconocimiento y aceptación externa: el “like”, el número de “vistos” y el número de comentarios. Se presentan entonces estos nuevos patrones de satisfacción mucho más profundos que los patrones de reconocimiento internos, aquellos provenientes de nuestros más férreas convicciones, valores y principios.

Este deseo acelerado de inmediatez en el reconocimiento social confluye en rasgos característicos de problemáticas sociales que son atribuibles a conductas permeadas por este fenómeno psicosocial, valores como la paciencia, la diciplina, el respeto, el trabajo organizado en función de un objetivo que se logra paso a paso vienen siendo revaluados por este nuevo ritmo social que no da tegua a la espera, que no permite parar para reflexionar sobre el contexto de las decisiones o acciones tomadas.

 

Como bien lo señala Thomas Friedman en su libro “Gracias por llegar tarde”: “Las vidas cambian cuando la gente conecta. La vida cambia cuando todo está conectado”.

 

Es este mismo deseo de inmediatez en el reconocimiento con el que gran parte de las últimas generaciones viene formándose, pero es también una potencial explicación a la predisposición por obtener resultados fáciles y rápidos, el dinero fácil, que no tenga que recorrer un camino de esfuerzos, diciplina, paciencia, sino que llegue tan rápido como llegan los “likes” a nuestro muro. ¿Se nos asemeja entonces este modelo de accionar social a lo que fundamenta problemáticas como el narcotráfico, la corrupción, la falta de resiliencia, etc.?

 

 

 Pero, aunque no parezca, no todo va tan mal.

 

Si bien todo lo revisado hasta aquí nos debe ocupar desde los hogares, las universidades, las empresas, las iglesias (todas), los colegios y todas las organizaciones de impacto social (¡responsables somos todos!) en el reto de fortalecer a las nuevas generaciones en valores fundamentales que sean el cimiento de conductas sociales constructivas, basadas en el respeto, el amor, la dedicación y la diciplina, también hay más, y son los logros que como sociedad hemos alcanzado en las últimas décadas.

 

Al inicio de este articulo citábamos al observatorio Our World in Data, y es en este apartado donde vamos revisar cifras relevantes que deben afianzar nuestra esperanza y optimismo por seguir logrando cosas transformadoras que permitan la evolución social, apuntando a mayor equidad, respeto e inclusión, elementos que han venido desarrollándose a través del tiempo como victorias de la sociedad, victorias nuestras, de las que hoy disfrutamos y damos por hecho, pero que no siempre estuvieron allí. No todo tiempo pasado fue mejor.

 

Abordaremos este análisis desde seis enfoques diferentes

  1. Guerras y conflictos

       Nuestro pasado no fue muy pacífico

 

Disminución de guerras entre “los Grandes Poderes”

 

 

     2. Expectativa de vida

 

3. Crecimiento Económico

 

Estas son algunas cifras de la realidad mundial desde dimensiones que por su impacto son transversales a nuestra discusión general sobre el desarrollo de las sociedades en las últimas décadas, sin embargo quiero cerrar con los últimos datos presentados sobre optimismo y percepción.

Como lo presentaba en la primera parte del artículo, si bien es claro que adolecemos de una recomposición en la forma de entender y aplicar valores fundamentales y constructivos para mejorar más como sociedad, igual de preocupante es la crisis de ánimo en la que estamos inmersos.

Incluso con datos que demuestran como la pobreza extrema ha venido decreciendo, la expectativa de vida ha venido aumentado, las guerras en el mundo han venido disminuyendo y sin desconocer que aún tenemos muchos retos como sociedad para que las cifras aun sean mucho mejores, esta crisis de ánimo no permite una lectura correcta de la realidad, que hace a muchos ir por la vida a toda prisa, deprimidos, de mal humor, sin saludar y que normaliza este tipo de comportamientos en la realidad material e incluso en la virtual, arrebatándonos la última libertad que tenemos todos como seres humanos, la libertad para ser felices y estar optimistas sobre nuestro papel en este mundo, sobre nuestra responsabilidad y nuestro impacto positivo en el entorno, aportando ideas para sumar y buscar soluciones, no quedándonos en la queja y el descontento de lo que falta.

 

Al final, la decisión será siempre propia: ver el vaso medio lleno, ver el vaso medio vacío o ir por agua para terminar de llenarlo.