Artículo escrito por:

Julio César Ospina Cordero

Docente Facultad de Comunicación

Diana Patricia Santana Jiménez

Decana de la Facultad Comunicación y Decana (E) de la Facultad Educación

 

La corrupción es un fenómeno socioeconómico que afecta a los gobiernos del mundo y que genera una cultura nociva, ya que muchos recursos que son del beneficio social y que son requeridos por las organizaciones civiles o personas más desprotegidas del sistema, son desviados y malversados de manera negligente para el beneficio de unos pocos.

La corrupción se viste de mil caras en la cotidianidad y en la cultura: el engaño, la mentira, el acoso, el  fraude, las intimidaciones, las coimas, los favores, las mediaciones innecesarias o la famosa mermelada, son muestra de una cultura enferma que requiere transformación desde las prácticas sociales y culturales de la vida diaria de los ciudadanos, que debe cuestionar en relación a los imaginarios que circulan en todos los géneros, edades y condiciones sociales en relación a la idea del ascenso social, la riqueza, el poder y la prestancia. Basta observar como en los departamentos más pobres del país como Chocó, Córdoba o Sucre, los políticos corruptos y sus parentelas son considerados como héroes locales, sus propiedades vistas como el legítimo premio o el “deber ser” de quien llega a las grandes ligas del poder político, no para servir sino para servirse.

Repensar la problemática de la corrupción en clave en la mejora de las condiciones de vida y en el verdadero acceso a oportunidades en una visión nacional pero igualmente en lo regional y local, es decir, considerar que hay mecanismos endémicos de ser corrupto y de llegar a arreglos políticos fraudulentos a partir de los rasgos culturales y sociales de cada grupo humano en el territorio.

La consulta anticorrupción llega como una forma de solución parcial a la normalización social de estos comportamientos abusivos que en nuestra cultura han destruido justamente la confianza en la política y el Estado. Los siete puntos que incluye son parámetros básicos de un sistema responsable:

La reducción de salarios para altos funcionarios (como congresistas) llega ante la falta de límites y parámetros ante lo que debe ser y significa el salario de un servidor público. Limitar a tres períodos la elección de un Senador o a las representaciones en otras corporaciones de elección popular amplía la posibilidad de participación de toda la sociedad.

Otra de las solicitudes que pareciesen obvias a la función y gestión pública es la obligatoriedad de la rendición de cuentas y la publicación de sus declaraciones de rentas y conflictos de intereses, temas básicos de exigencia a cualquier funcionario responsable de una labor, como lo es para cualquier ciudadano que debe garantizar transparencia en sus bienes y haberes.

Siendo realistas, la iniciativa popular se podría quedar corta frente a las dimensiones supraestructurales de la corrupción que desde tiempos de la conquista parece resurgir de las cenizas una y otra vez, pero se debe intentar por otras vías la erradicación y lucha contra este flagelo que nos envuelve en círculos viciosos de atraso, pobreza, derroche y criminalidad contra el bien público.

El gran reto es que los ciudadanos en pleno ejercicio del derecho a voto en Colombia deben poder entender que esta consulta abre una posibilidad de transformación de valores y acciones de la cultura política y con ello motivarse a generar una activa participación en las urnas. Dicho cambio depende de que logre participar la tercera parte del censo electoral y con ello los mandatos que sean aprobados serán tramitados como leyes en el Congreso en el plazo de un año. Es así como comenzarían a aplicarse una serie de normativas para tratar de controlar lo que hasta ahora ha parecido incontrolable, prácticas y manejos de los recursos públicos que a pesar de otras iniciativas como el estatuto anticorrupción o la ley 1474 de 2011, no se han podido erradicar del panorama de la administración pública.

¿Cómo hacer para que esta consulta ciudadana no se convierta en otro saludo a la bandera u otra bella ley en el país de las leyes para seguir adornando con signos vacíos los anaqueles de la historia?

Hay posibilidad de que la participación ciudadana logre hacer la diferencia en exigir confianza, respeto por el bien común, orden e igualdad para todos mediante este sencillo y definitivo paso a la exigencia de una mayor transparencia en la gestión y administración de los bienes y recursos públicos que son de todos y para todos.

4 comentarios
  1. Maria Helena Jimenez.
    Maria Helena Jimenez. Dice:

    Es muy acertado este comentario y votar afirmativamente los puntos so.etidos a la consulta, es el punto de partida para darle jaque mate a ese mal que tanto nos agovia como es la corrupción.

    Responder
  2. Fernando Calderón O.
    Fernando Calderón O. Dice:

    Excelente comentario, es fundasemental el pronunciamiento de los educadores y demás personas que forman estudiantes, el deseo de conseguir dinero fácil, es un cáncer que mata una sociedad.

    Responder

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *