Unificación de los códigos de derecho civil y derecho comercial

Autor: Rubén Darío Restrepo Rodríguez

Docente cátedra de Derecho Comercial y Laboral de Unipanamericana

Sede Cali.

Actualmente se discute el proyecto de reforma N° 201 de 2017 radicado por el congresista Carlos Abraham Jiménez que pretende unificar los Códigos de Comercio y Civil en un solo instrumento normativo, que recogerá los criterios jurídicos aplicables a las relaciones del sector privado, sin desconocer que hay algunas normas autónomas que han ampliado aspectos específicos (procesos de insolvencia, la constitución de garantías mobiliarias, los mecanismos alternativos de solución de conflictos, entre otras) que no se regularán por este compendio, pero, es evidente que la mayor parte de disposiciones que se aplican diariamente son de origen Civil y Comercial, de allí su impacto e importancia.

La necesidad de unificar es urgente, estando en mora desde que el maestro Devis Echandía1 lo propuso en la década de los ochenta para superar las múltiples incongruencias que hay entre ambos sistemas jurídicos, que han surgido por tener dos disposiciones tan parecidas pero decimes a la vez, cómo es determinar qué acto, contrato u hecho debe ser considerado civil o comercial.

La tesis que ha resuelto ese problema ha indicado que las relaciones civiles se basan en acciones contra-prestacionales y conmutativas (se da para obtener sin desmedro o incremento de ninguna de las partes), como el matrimonio, que uno se casa “por amor correspondido”; mientras que el criterio general para determinar que se rige por el derecho comercial es la presencia del ánimo de lucro. Para ilustrar, es complejo determinar qué tipo de legislación se aplica cuando una persona natural no comerciante vende a otra su casa, el vendedor intentará ganar más de lo que vale, y quien compra intentará pagar menos de su valor, en esta situaciones las partes aunque no son comerciantes aun así cada una vela por tener una posición más beneficiosa de la otra, ¿será una relación civil o comercial?

Esta diferencia sutil está en crisis, ya que en los modelos de economía de mercado se ha promovido que toda relación humana está en función del capital, es decir, del ánimo de lucro sin importar la naturaleza de los actos u hechos sociales. Por eso, es imperioso modificar el conjunto de normas (valores, principios y reglas) que regulan las relaciones de los particulares en razón al contexto económico que actualmente se vive.

El proyecto de ley sería una de las mayores transformaciones de la historia del derecho privado, pero el proyecto solo avanzará si el congreso de la república, el gobierno nacional y la academia, contribuyen a enriquecer la propuesta legislativa para que sea ley de la república con el fin de superar las contrariedades normativas que solo hacen del comercio una práctica engorrosa

 

 

Devis Echandía, exmagistrado de la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil, redactor del Código de Procedimiento Civil, catedrático y jurista con bastas obras en varios campos del derecho privado.
4 comentarios
  1. FABIAN LOPEZ GUZMAN
    FABIAN LOPEZ GUZMAN Dice:

    Muy buen análisis:

    Pero ojalá que el Proyecto se quede en eso, en un simple Proyecto que no vea la luz, por las siguientes razones:

    1. La idea de unificar lo civil con lo mercantil ni es novedosa, ni es original, y lo peor de todo es que hoy en pleno siglo XXI no sirve, es absolutamente inconveniente. Está más que demostrado en otras latitudes, verbigracia, el Código de Derecho Privado Italiano, por cuanto sirvió para una época, fue buena la idea para un periodo histórico, pero es obsoleta y sería un gravísimo error apoyarla y aprobarla.

    2. Veamos algunos puntos: la legislación mercantil tal y como está concebida en el Código de Comercio necesita actualizarse, pero no regresarse 100 años al adoptar criterios absurdos, obsoletos, que no corresponden del derecho civil. Se requiere modernizar el Código de Comercio, pero conforme al DERECHO MERCANTIL INTERNACIONAL, del cual al revisar, NO HAY ABSOLUTAMENTE NADA, nada en lo absoluto. Es inconcebible e inaceptable que se piense en una reforma al Código de Comercio desde la perspectiva, desde la óptica, desde los principios y al filosofía del Código Civil, eso es anacrónico y parroquial por parte de NUESTRO LEGISLADOR, DEL LEGISLADOR COLOMBIANO. Sí, claro, se requiere una reforma mercantil pero muy muy distinta a la que aquí se plantea.

    Por ejemplo, en materia de prueba de la costumbre mercantil se elimina la posibilidad de que se pruebe por parte de abogados en derecho comercial, lo cual es absurdo. Es que el derecho comercial no puede probar la costumbre tan solo con documentos y certificaciones, sino también con medios más simples, más informales, porque el derecho comercial es precisamente eso: AGILIDAD, FLEXIBILIDAD, NO SOLEMNIDADES. Por tanto, los medios de prueba de la costumbre deben ser también los menos solemnes y sencillos, como, por ejemplo, la prueba por abogados expertos en derecho comercial.

    Los contratos comerciales SON COMERCIALES, SON MERCANTILES Y NO CIVILES. Por ejemplo, el contrato de franquicia, de fiducia mercantil, de leasing, de factoring, son contratos que necesitan ARMONIZARSE COMN EL DERECHO MERCANTIL INTERNACIONAL, con los trabajos que ha elaborado por décadas UNIDROIT. Pero resulta que ahora nuestro legislador se da el lujo de prescindir de los trabajos de UNIDROIT, de todas las convenciones internacionales en materia de contratos, para pretender legislar o unir lo que no s epuede unir, porque esa unión tal y como se propone significa un RETROCESO de 100 años para nuestro sistema jurídico. Es que el legislador ni siquiera se tomó la molestia de estudiar la doctrina nacional para indagar acerca de los problemas jurídicos subyacentes en cada institución. Para eso se requiere una comisión integrada por muchos profesores que por AÑOS, POR DÉCADAS HAN DECANTADO el tema y que nos pueden aportar al debate, a la discusión y a la CONFECCIÓN O DISEÑO DE LA LEY. Prescindir de los estudios de la doctrina nacional, de los aportes de los profesores que conocen del tema y de los expertos es un lujo que solo nos lo damos en nuestra querida patria, en COLOMBIA. Por favor, con toda honestidad, hay que conversar, dialogar y escuchar a todos los profesores que han efectuado aportes en cada uno de los temas, y de seguro la observación preliminar es: ¿POR QUE NO SE TIENE EN CUENTA EL DERECHO MERCANTIL INTERNACIONAL Y LOS TRATADOS Y CONVENCIONES EN MATERIA DE CONTRATACIÓN? Eso no tiene nada que ver con los conceptos y la filosofía del código civil. La legislación mercantil debe EVOLUCIONAR Y NO INVOLUCIONAR como propone este proyecto tan anacrónico.

    De otro lado, el derecho de sociedades debe es armonizarse con derecho societarios más evolucionados como el de Delaware en Estados Unidos, o la legislación de Panamá o las Directivas Europeas pero no bajo los derroteros absurdos, obsoletos, decimonónicos del Código Civil. Esto así como se plantea en el proyecto NO ES RESPONSABLE, NO ES SERIO, NO LE SIRVE AL PAÍS Y SIGNIFICA UN RETROCESO.

    En títulos valores no se puede aceptar que continúen los mismos conceptos, baste revisar las modernas legislaciones en esta materia para percatarse de inmediato que desde la definición que propone el proyecto hay inconveniencia y también peca de obsolescencia, porque repite el criterio de VIVANTE, cuando, por el contrario, las legislaciones modernas siguen de cerca la definición de título valor y las incidencias y efectos de la doctrina de BRUNETTI.

    Modernicemos el Código Civil, pero con base en las tendencias actuales, revisemos juiciosamente el derecho comparado, pero no MEZCLEMOS o no hagamos un extraño HÍBRIDO en lo que hoy ya no lo puede ser, desconociendo 70 años de estudios sobre el derecho mercantil. Esta propuesta del LEGISLADOR COLOMBIANO es un verdadero mutante, una mezcla extraña, incoherente, inaceptable y que le genera un retroceso terrible al país en esta materia.

    Por favor, se exige ESCUCHAR a toda la comunidad académica, a los profesores, a los comparatistas, a los expertos que por años y lustros han decantado los temas; la reforma es aventurada, casi como un capricho juvenil que no ha madurado lo suficiente; CONVOQUEN a todos, a toda la comunidad para afinar y pulir mejor una reforma a la legislación mercantil, pero a la legislación mercantil, un nuevo CÓDIGO DE COMERCIO, el del siglo XXI. Ya olviden las propuestas que fueron válidas para la sociedad y el derecho de hace 70 años, hoy el derecho es otro, y hay que mirar hacia el DERECHO MERCANTIL INTERNACIONAL y no hacia el Código Civil, porque están absorbiendo una filosofía y unos principios totalmente ajenos, extraños al derecho mercantil. ¡BIENVENIDO EL DEBATE, LA CRÍTICA, CONVOQUEN Y AHI ESTAREMOS, MUCHAS GRACIAS!

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    • KARINE STELLA BELTRAN
      KARINE STELLA BELTRAN Dice:

      Totalmente de acuerdo, el derecho comercial responde a principios y valores completamente diferentes al derecho civil. Esto sin desconocer que se mercantiliza la norma civil cuando el código de comercio la señala directamente.

      Responder

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