La academia, las sociedades y las organizaciones en el primer mundo

 Artículo escrito por: Julián Andrés Londoño

Docente de la Facultad de Ciencias Empresariales de Unipanamericana

 

En un mundo con cada vez menos fronteras en el que día a día nos comunicamos e interactuamos en un plano de aldea global entre distintos puntos de vista, ideologías, religiones y valores es importante considerar, conocer y comprender cómo los países desarrollados asumen este reto y cómo, en perspectiva, estamos en Colombia avanzando frente a dicho compromiso desde nuestro rol académico, personal y profesional.

Motivado por mis experiencias en Estados Unidos y Europa he querido plasmar en este articulo un paralelo sobre cómo el ejercicio profesional, personal y académico se manifiesta desde el plano del desarrollo económico de las regiones, la organización y la academia.

Son muchas las expectativas que se tienen al inicio de la aventura profesional y académica en el exterior, conocer la visión del mundo desde una región calificada como industrializada y desarrollada, entender cómo ésta percibe la realidad actual en su concepción humana, económica, social y política constituye una de las mayores expectativas que se pueden tener para lograr comprender cuales son los factores que llevaban al desarrollo. Una vez planteado esto, tendremos un espectro más claro sobre las diferencias del entorno local, buscando abordar preguntas como: ¿Que hemos hecho mal en Colombia? ¿Qué podemos mejorar? ¿Cuáles son nuestras debilidades? ¿Cuáles son nuestras fortalezas?

Debo decir que el paso por entornos del primer mundo me ofreció no solamente comprender dentro del contexto académico y profesional la manera en que una sociedad asume sus responsabilidades económicas, administrativas y fiscales, también me permitió entender la concepción humana del modelo social que se sostiene, su filosofía, sus motivaciones y sus pretensiones.

Tratar de explicar lo mencionado anteriormente como una sola gran experiencia y llegar a conclusiones globales sobre lo aprendido y experimentado lo considero muy simplista, ya que en cada arista de lo profesional y lo personal hay un impacto en mayor o menor media, en virtud de esta apreciación considero razonable exponer las dimensiones de lo documentado de forma separada notando la respectiva distinción.

Impactos en la dimensión personal

Uno de los impactos más fuertes que pueden sentirse, al menos en Europa, cuando se viene de Latinoamérica es lo que llamo el sentido de civilidad. Ver como en la mayoría de sus ciudadanos está anclado en su psiquis el respeto por lo público, por lo que es de todos, por lo que proviene de recursos comunes y por ello es sagrado y merece respeto, por asegurar el bienestar común partiendo de sus políticas públicas, incluso para quienes somos extranjeros, son características de una sociedad que permiten notar una diferencia pronunciada respecto a lo existente en la gran mayoría de países Latinoamericanos, donde evidentemente dicha intención por el bienestar común no prima de manera tan sobresaliente sobre el bienestar individual.

Regularmente pondero mucho los aspectos relacionados con la civilidad de una sociedad ya que esto es uno de los indicadores más importantes que, en mi concepto, resaltan factores de éxito frente al desarrollo y el progreso, no es difícil hacer la relación puesto que si hay educación hay respeto, si hay respeto hay tolerancia, si hay tolerancia los índices de violencia son menores y si éstos a su vez son bajos podemos entonces hablar de mejores condiciones sociales para el desarrollo de actividades económicas, comerciales, industriales administrativas, etc.

Habiendo identificado los elementos de civilidad que caracterizan las sociedades desarrolladas, en términos de respeto a la integridad y libre expresión de sus ciudadanos, debo decir que es tal vez esa sensación de seguridad y respeto uno de los elementos que más impactan en esta experiencia, puesto que muestra lo que puede ser logrado como sociedad cuando se respeta el estado social de derecho y se acoge a las personas como individuos importantes y esenciales para el progreso del país, proporcionándole solución digna a sus necesidades de educación, movilidad, alimentación y vivienda.

 

Es precisamente este trato digno a las personas, nacionales o extranjeros, lo que desde el ámbito, no solo personal sino también profesional, debe configurarse como un fin último de los Estados. Cuando los esfuerzos realizados desde la academia y los sectores productivos están encaminados al bienestar social y al progreso como sociedad, los resultados no pueden ser diferentes a modelos económicos y sociales transparentes, generadores de progreso y desarrollo científico, seguramente con imperfecciones como en todas las realidades económicas y sociales, sin embargo la esencia que acoge la caracterización del modelo social y económico está presente en todo momento: la libertad y el bienestar.

Es difícil no hacer una comparación ácida con la realidad económica y social de Colombia y encontrar que, si bien hoy el país ostenta perspectivas fuertes de crecimiento y desarrollo, todo se quedará en “perspectivas” si no hay una evolución de la forma como se piensa el país, donde lo público y lo común sea sagrado, donde los recursos públicos invertidos sean notorios en infraestructura y programas sociales y donde los recursos naturales sean protegidos para las generaciones venideras.

Es difícil no juzgar y atribuir el subdesarrollo al que hemos estado condenados por siglos a la falta de respeto entre la propia sociedad, a la poca preocupación de los altos dirigentes por pensar de manera estratégica el crecimiento poblacional y económico, preponderando los intereses privados sobre los intereses públicos, a la falta de tolerancia como ciudadanos y a la falta libertad de expresión.

Es entonces cuando después de analizar el contexto vivido durante estas experiencias logro tener una visión del mundo diferente y hacer comparaciones que en principio pueden resultar odiosas, pero necesarias si queremos aportar al país sobre los aspectos que pueden ser aplicados en los modelos económicos y sociales, basando dichos aportes en los casos exitosos de sociedades del primer mundo, donde con un estilo distinto y formas de relacionarse diferentes, he logrado descubrir que será fundamental potenciar nuestro futuro con el respeto por lo público, el castigo y total rechazo a la corrupción, la inclusión y tolerancia hacia diferentes puntos de vista y la educación como motor fundamental de progreso, lo que en conjunto permitirá ver en las calles la inversión, logrando competitividad, calidad de vida y desarrollo.

Impactos en la dimensión profesional y académica

Si bien en principio los modelos administrativos trabajados en Estados Unidos y Europa en términos de indicadores, metodologías de control, análisis, estructuración de procesos, implementación, etc. son los conocidos en la formación profesional local, debo decir que, en términos de profundidad, marco teórico y puesta en práctica, contemplan un alcance diferente que amplía su aplicación transversal en las organizaciones.

Al momento de hacer un análisis retrospectivo, basado en mi experiencia profesional, y comparar lo vivido en las organizaciones de las que he hecho parte con el estilo administrativo proveniente de países desarrollados, puedo encontrar diferencias interesantes que se suscriben a las dimensiones culturales y académicas de los diferentes grupos sociales. Uno de los elementos más marcados dentro del ámbito profesional es el sentido de responsabilidad y compromiso frente a una tarea específica, bien sea un proyecto, una negociación o una presentación; es notable un importante interés por cumplir los mínimos requeridos, pero también por sobre pasar la línea de lo esperado, es decir, ofrecer algo más que beneficie de manera integral a un usuario final, donde éste termine percibiendo eficiencia, seguridad y funcionalidad.

Comportamientos o características organizacionales como las mencionadas anteriormente no son tan comunes en Latinoamérica, considero que seguimos teniendo una gran tendencia a cumplir con lo solicitado, pero no ofrecer un valor agregado que permita resaltar la actividad que se está proponiendo.

Esta tendencia que se comienza a perfeccionar desde el estilo administrativo en las organizaciones europeas, termina conllevando a un sentido de calidad en el orden de lo tecnológico e industrial, dando una explicación al posicionamiento global en términos de calidad de las industrias europeas y mejor calificación frente a desempeños competitivos en comparación con sectores similares de otras latitudes.

Un elemento que impacta en las sociedades avanzadas dentro del contexto académico y profesional se configura en torno a la interacción tan cercana que se presenta entre la academia y las empresas. Fue algo gratamente sorprendente, por ejemplo, el foro empresarial al que tuve la oportunidad de asistir en Paris en el 2016, donde se reúnen varias de las más importantes compañías del mercado Francés y la gran mayoría de la escuelas de negocios e ingeniería de la cuidad, es aquí donde desde una perspectiva de sinergias entre la academia y el sector real se muestra como hay un interés real en conseguir y formar al mejor talento.

Las conexiones entre el sector empresarial y la academia en países como Colombia suceden en varias universidades privadas, sin embargo no son el común denominador. Las alianzas para desarrollar mejores estructuras que articulen lo que está sucediendo en los sectores económicos reales y los contenidos vistos en los salones de clase resulta estratégico a la hora de asegurar una preparación que sea coherente para el desarrollo de las industrias.

Ha sido importante conocer la visión que moldea la estructura académica de los centros de educación europeos donde se incluye la pasantía como herramienta fundamental para que el estudiante conozca y se acerque a los sectores productivos de la realidad económica, no obstante considero que podría propiciarse este acercamiento incluso antes de iniciar estudios superiores como el master, tomando ventaja de la fuerte articulación y participación de las empresas en la formación de las juventudes.

Percibir la cercanía del sector empresarial dentro de las mismas escuelas me ha llevado a considerar de manera más preponderante la importancia de la actualización constante sobre temáticas específicas que son requeridas desde la empresa, ejemplo de esto son los cursos orientados a manejos de softwares, los cuales resaltan la importancia del uso e injerencia de los sistemas de información sobre las actividades de planeación, ejecución y seguimiento.

Las cátedras impartidas en las universidades por docentes que hacen parte del sector real representan igualmente oportunidades sobresalientes para comprender las dinámicas de los gobiernos corporativos que en sus compañías suceden, sus formas de organización y buen gobierno, principios éticos y el perfilamiento de sus líderes son aspectos que me muestran hacia donde están mirando las empresas, lo que están buscando en los profesionales y el tipo de acercamiento que debe ser planteado como profesional si se quiere hacer parte de dichos equipos de trabajo.

Por último, uno de los aspectos que también debe recibir alta valoración se plantea frente a la interculturalidad de los equipos de trabajo, estas dinámicas sencillamente enseñan a expandir la mente, afrontar, escuchar y comprender otros puntos de vista sobre aspectos económicos y sociales que siempre se habían dado por sentados, pero que puestos en perspectiva con una lectura diferente por parte de otra cultura, lengua o nacionalidad, enseñan de una manera profesional a ser tolerante y comprender que las mejores soluciones son producto de la reunión de varios enfoques, lo cual debe caracterizarse por ser incluyente, respetuoso y justo para todas las apreciaciones.

Lo que me llevé

Es precisamente la oportunidad de expandir la mente como persona y profesional lo que más valoré de estas experiencias, interiorizar que hay teorías administrativas y modelos sociales cuyos orígenes y bases pueden ser similares, pero que en cuanto a la aplicación se pueden tener tantas variaciones o adaptaciones como nacionalidades, son conocimientos que terminan por enriquecer tanto la mente como el espíritu.

Un aspecto sumamente importante para el crecimiento personal y profesional es la exposición a las competencias lingüísticas que se experimentan en los equipos de trabajo internacionales; sentir la importancia y pertinencia de no solo hablar inglés sino también otras lenguas como Francés, alemán, mandarín, italiano, etc. dan cuenta del nivel de preparación y conocimientos que son requeridos en el inmediato futuro en términos de competencias para el mercado laboral.

Este acercamiento a la realidad de competitividad global en un plano profesional concientiza de manera clara sobre los requerimientos que exige un mercado laboral internacional y por tanto los retos que deben ser asumidos con el objetivo de ser parte de un grupo profesional de alta calidad, que demuestre que la exposición a escenarios internacionales de formación y entrenamiento son potenciadores para la creación de valor a partir de un entendimiento del mundo como un todo.

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