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Artículo escrito por:  César Corredor Velandia
Vicerrector Académico Unipanamericana

Usualmente, la opinión pública piensa que el ritmo de la economía está determinado enteramente por las decisiones del Gobierno de turno. Una percepción entendible, pero errada de los determinantes de los ciclos económicos marcados, por lo general, por factores que se escapan del manejo gubernamental. Lo que le corresponde a los Presidentes y sus ministros de las carteras económicas es tratar de responder, de la mejor manera, a las circunstancias que el contexto les pone al frente.

El ciclo económico de los últimos ocho años estuvo marcado por tres etapas:

Primera etapa (2010-2014):  muy buen crecimiento con un comportamiento jalonado por los altos precios del petróleo y de los commodities. Esto llevó a una alta concentración de las exportaciones en hidrocarburos, pero, que al mismo tiempo, permitió acumular unas reservas internacionales que alcanzaron cifras record, unas tasas de crecimiento que volvieron a ubicarnos en una situación muy favorable y unos ingresos de inversión extranjera muy destacables.

Sin embargo, este panorama tuvo como punto negativo haber llevado a la economía a dos fenómenos indeseables: la enfermedad holandesa y la burbuja de los precios de la vivienda. La enfermedad holandesa concentró al país en la producción de petróleo y afectó a los sectores industriales y agropecuarios, poniendo en riesgo la estabilidad del crecimiento y la generación de empleo.  Los altos precios de la vivienda fueron un síntoma de una economía que estaba desequilibrada, con un crecimiento muy alto de la demanda, pero no correspondida por el comportamiento de la oferta. A esto se le sumó el mayor pecado de nuestra economía: el deplorable manejo fiscal, creciente en gastos en los momentos que se debe ahorrar y contractiva en los momentos que debe contribuir al crecimiento. En vez de contracíclica que es el deber ser de una buena política fiscal, nuestros Gobiernos, incapaces de controlar la presión política, la hacen procíclica.

La segunda etapa (2015-2016):  un periodo destorcido de la economía explicado por una caída acelerada en los precios del petróleo a niveles cercanos a los 30 dólares el barril. Lo cual generó una reducción muy acentuada en los ingresos del país, la inversión y, como resultado de la devaluación por la reversión en el flujo de capitales, llevó a un aumento de la inflación que volvió a ser una preocupación para el Banco de la República. Con ayuda del fenómeno del niño que se presentó en esta etapa volvimos a datos cercanos al 9% de inflación, y como consecuencia llevó a un incremento en las tasas de interés en un esfuerzo por controlar las presiones inflacionarias.

La tercera etapa (2017-2018): fue un letargo en el que la economía no logró modificar su estructura rápidamente y por tal razón ni los esfuerzos del Banco de la República bajando las tasas de interés en la medida que la inflación lo permitió, ni del Gobierno nacional buscando recuperar municiones en el frente fiscal para tratar de incentivar el crecimiento lograron tener impacto. De hecho, la reforma tributaria diseñada por el Gobierno para intentar compensar los menores ingresos y el cambio en el ciclo económico se convirtió en el detonante en el frente económico de la pérdida de confianza en medio de un ambiente polarizado por el comienzo de la campaña política y el avance complejo del proceso de paz.

El gran reto del Gobierno entrante pasa por darle un impulso a la economía a través de darle mayor dinámica a sectores diferentes al petrolero, pensando en la generación de empleo y un crecimiento más equilibrado. Así mismo, buscar finalmente utilizar su capital político para hacer una verdadera reforma fiscal estructural, tan mencionada, pero nunca hecha como se debe hacer. A partir de ahí los temas de siempre como la equidad social y el cierre de las brechas regionales se hacen imperativos si se quiere cambiar de alguna manera la historia de la compleja realidad nacional.

COLOMBIA EN LA OCDE: UN ANÁLISIS POLÍTICO Y ECONÓMICO

Elaborado por: César Augusto Corredor Velandia

Vicerrector Académico de Unipanamericana

Artículo publicado en el periódico español Agenda Pública de España

 

A finales del mes pasado se anunció el ingreso de Colombia a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Esto ocurre después de tres años de gestiones que comenzaron con la notificación del presidente Juan Manuel Santos acerca del interés de Colombia de ingresar a este club selecto de países que, ante todo, comparten la voluntad de definir criterios comunes de buenas prácticas en relación con sus políticas públicas. Se trata de formar parte de un grupo de 36 países (25 europeos, cinco americanos, cuatro asiáticos y dos de Oceanía) que han mantenido desde 1961 la intención de contribuir al desarrollo de los países miembros, la estabilidad financiera, la ampliación del comercio y las políticas en favor del empleo y del progreso en términos de calidad de vida de los individuos.

Esta noticia se presenta en medio del proceso electoral que enfrenta para la segunda vuelta, que se celebra este domingo, a los dos extremos del espectro político de este país de 48 millones de personas, que llevaba más de 50 años de conflicto con las FARC, la guerrilla más antigua del continente americano, y que tras un complejo proceso de paz decidió dejar sus armas y constituirse como partido político.

Por supuesto, esto ha generado una discusión al interior del país: los hay quienes apoyan la pertenencia de Colombia a la OCDE, porque ven las ventajas de la inserción del país al circuito económico mundial dentro de una visión de calidad en las decisiones económicas. Sin duda, el Centro Democrático, partido de derecha, creado por Álvaro Uribe y que hoy tiene como candidato a Iván Duque, se ubica entre estos adeptos al ingreso. En la orilla opuesta se encuentra el candidato de la izquierda, Gustavo Petro, que se ha mostrado más crítico.

Para muchos, el ingreso en la OCDE y la firma de la paz son las dos herencias más importantes que dejará Santos tras ocho años de mandato. Mientras que la derecha ha sido duramente crítica con el proceso de paz, la izquierda ha tomado como propias las banderas del fin del conflicto, pero en el caso de la llegada a la OCDE las posiciones se intercambian radicalmente.

Para acceder a este prestigioso club, Colombia tuvo que someterse a la evaluación de 23 asuntos muy diversos. Algunos son aspectos innegablemente deseables para cualquier sociedad como política ambiental, gobierno corporativo, cohecho en las transacciones internacionales, competencia, empleo y asuntos sociales, política regulatoria, desarrollo territorial, desarrollo económico, política científica y tecnológica, política de información, computación y comunicaciones, política del consumidor, educación y estadísticas. En todos estos ámbitos resulta saludable tener controles y referencias de alta calidad en el manejo estatal.

Algo más de dudas y suspicacias se plantean en aspectos como inversión, químicos, comercio, asuntos fiscales, seguridad social y pensiones privadas, mercados financieros, salud, agricultura y pesca, en los que pueden existir intereses encontrados entre los países miembros. Un requisito de mayor exigencia en estos sectores puede eventualmente significar beneficios económicos para otros miembros, lo que implica que pueden ser utilizados de manera tendenciosa, lo cual es el mayor temor de los críticos. Desde el Gobierno se ha insistido en que la OCDE no es un tratado de libre comercio y que las decisiones se formulan de manera grupal, aunque esos mismos críticos piensan que la llegada a esta organización implica una menor autonomía en las políticas macroeconómica y sectoriales precisamente por lo que significa en términos de ajustes.

De acuerdo con los datos más recientes, Colombia ingresa a este club como el miembro más pobre. Su Producto Interior Bruto per cápita es de apenas 14.000 dólares, justo un tercio del promedio que alcanzan los demás países y un 50% menor que Chile, el siguiente en la lista de pobreza. Sin embargo, su comportamiento es mucho más favorable cuando se analiza el crecimiento esperado para 2019 que, de acuerdo con las propias proyecciones de la OCDE, se sitúa en el 3,2%, por encima del promedio grupal del 2,5%. Asimismo, Colombia es uno de los países con mayor crecimiento de su comercio exterior: sus exportaciones han crecido a una tasa de 4,9%, superior al aumento del 4,6% de todos los países del grupo. En inflación, Colombia tiene una meta a largo plazo del 3%, ligeramente superior al promedio (2,4%). De hecho, la política monetaria es una de las fortalezas del país en su historia económica.

En resumen, si bien Colombia aún está rezagada en su desarrollo frente al resto de países de la OCDE y presenta un nivel de vida inferior con índices de pobreza aún altos, inequidad persistente y una informalidad todavía preocupante, también es cierto que ha mantenido unas políticas macroeconómicas y un rumbo para el que las exigencias de mayor rigor y objetivos más claros de la OCDE pueden ser muy favorables. En ese sentido, el mensaje que deja el ingreso de Colombia es conveniente y contundente: no se ingresa por ser un país rico, sino porque existe la voluntad de alcanzar niveles más altos mediante políticas serias y estables.

Los estándares a los que estará sometido Colombia le permitirán anclar sus políticas en el centro del espectro político, lo blinda contra las aventuras inciertas del neo-socialismo (desde el caso extremo de Venezuela hasta posiciones más sensatas como la de la concertación y el socialismo chileno), pero al mismo tiempo obliga a los gobiernos de derecha a ser cuidadosos con las políticas laborales y a no perder de vista la equidad y el desarrollo social. Asegurar que es el camino hacia el mundo desarrollado es lanzar una moneda al aire, pero ciertamente aleja los vaivenes de los variables intereses políticos y es una herramienta que otorga un criterio técnico a las políticas y al manejo del Estado.

Precio, calidad e innovación: propuestas de candidatos presidenciales frente al sector empresarial y emprendedor del país

Artículo elaborado por:

Vicente Sanabria Echandía 
Dirección Programa Emprendimiento
Facultad de Ciencias Empresariales Unipanamericana

En las propuestas presidenciales de interés para el sector empresarial y emprendedor de Colombia, un punto en común entre todas ellas es que el país debe avanzar por alcanzar mayor productividad, que en términos empresariales hace referencia a la facultad que tienen las empresas colombianas para competir con sus pares a nivel local, regional e internacional y la cual está enmarcada en tres factores principales: precio, calidad e innovación.

En ese orden de ideas, toda propuesta que apoye bajar costos y elevar la calidad y la innovación, es una propuesta que incide positivamente en la creación de empresas, el emprendimiento y la sostenibilidad de las actuales. Analizando las propuestas de los candidatos hay una en la que todos coinciden y es la necesidad de bajar el impuesto de renta de las empresas, ubicándolo en un rango no mayor al 30%, buscando bajar los costos de los empresarios colombianos. Medida que hace necesaria, la reducción de la evasión y la elusión en Colombia. Petro propone además bajar el IVA al 16%, lo que va en la misma vía de reducir los costos de producción y pretende apoyar el emprendimiento creando el Banco de Economía Popular, lo que ayudará a los emprendimientos a cruzar sin novedad el valle de la muerte. También pretende priorizar el gasto en educación, ciencia, tecnología e innovación. Lo que permitiría tener un terreno abonado para la creación de empresas, la financiación de estas y el fomento a la innovación.

De La Calle coincide con Petro en la necesidad de bajar el IVA al 16%, para bajar costos y subir competitividad. El candidato adicionalmente propone reducir el número de trámites que deben surtir las empresas ante el Estado y hacerlo a través de una ventanilla única, programa que ha adelantado la actual administración. De La Calle pretende elevar a Colciencias a categoría de Ministerio, para así articular investigación académica y necesidades del sector productivo. Permitiendo generar emprendimientos basados en necesidades reales del sector productivo, como agilizar la respuesta de la investigación aplicada a los requerimientos empresariales. Fortaleciendo la relación Universidad – Empresa – Estado.

Vargas Lleras propone en materia fiscal, adicional a lo ya expresado y buscando competitividad empresarial, en la vía de reducción de costos, deducir el 100% de los costos y gastos del impuesto de renta, acabar con el ICA y el 4 por mil. Plantea adicionalmente, dar garantías al sector financiero para que las MiPyMes puedan acceder al crédito y en ese mismo sentido, crear un fondo de 200.000 Millones de pesos para apoyar las empresas con potencial innovador, proposición que, sin lugar a duda, impulsará el emprendimiento y el intraemprendimiento. Así mismo, y con relación a la financiación de los emprendimientos promete desarrollar el crowdfunding, metodología probada en la financiación de proyectos productivos. Por último, sugiere una inversión del 1% del PIB en Ciencia, Tecnología e Innovación, que como ya hemos advertido promueve la innovación empresarial.

Para Fajardo es necesario fortalecer el Sistema Nacional de Competitividad, fomentar la transferencia del conocimiento e invertir un Billón de pesos anuales en Ciencia, Tecnología e Innovación. Propone, además, apoyar los emprendedores en todas las etapas; crear y fortalecer centros de emprendimiento social y fortalecer los instrumentos de financiación para el emprendimiento, medidas que de un lado ayudarán a resolver necesidades sociales y apoyar las finanzas de los emprendedores. Por último, menciona la necesidad de reducir los trámites ante entidades gubernamentales.

Para Duque, en materia fiscal, también se requiere crear incentivos tributarios por diez años para empresas que realicen inversiones productivas. Propuesta que alienta inmensamente la creación de empresas con innovación. Al igual que otros candidatos, ve la necesidad de plantear herramientas para que las empresas puedan acceder a créditos buscando incentivar la productividad. Propone crear un fondo para desarrollar la economía naranja, apoyando así la creación de empresas de este sector, reducir los trámites ante el estado e invertir el 1.5% del PIB en Ciencia, Tecnología e Innovación. En temas de emprendimiento, propone fortalecer Innpulsa y el Fondo Emprender del Sena. y fomentar plataformas para el desarrollo del crowdfunding, propuestas que van encausadas a encontrar capital semilla para la creación de emprendimientos.

Vale la pena aclarar, que, de manera transversal, las propuestas de los candidatos a la Presidencia de la República, desde nuestro punto de vista, no están soportadas ni de un plan de implementación, ni de financiación de las mismas; lo cual deja, de alguna manera, sus propuestas sin piso.

Unipanamericana Stereo, emisora universitaria invitada a la radiotón de Teletón 2018

Bajo el slogan “para seguir siendo capaces”, este 23 y 24 de febrero se desarrollará una nueva versión de Teletón Colombia, un espacio en el que se busca recaudar recursos para beneficiar a la comunidad con discapacidad física y motora de la nación. Como ya es costumbre, esta nueva edición  tendrá un cubrimiento especial de los medios de comunicación más importantes del país, como lo es la radiotón en las que se incluyó, como nuevo aliado de difusión, a la Radio Universitaria, entre las que se encuentra nuestra emisora, Unipanamericana Stereo.
Para Jaime Rua, Productor General de Unipanamericana Stereo, haber recibido esta invitación es un orgullo y, a la vez, un compromiso para crear contenido que le aporte al desarrollo del país “participar en estos eventos es una gran oportunidad que tenemos los productores de nuevos contenidos para hacer que la comunidad se conecte y apoye en la construcción de un país más incluyente”, aseguró.
De acuerdo con el periodista, presentador y embajador de Teletón, Jorge Alfredo Vargas, con la inclusión de las emisoras universitarias se busca que los jóvenes se unan a la Teletón y que participen: “A toda la comunidad universitaria, a toda la gente joven, a las nuevas generaciones, ¡los necesitamos!, el chip nuevo, el de la inclusión, al de ser capaces, a eso le estamos apostando”, aseguró.
Teniendo en cuenta la magnitud del evento y la labor social del mismo, extendemos la invitación para que toda la comunidad universitaria se conecte el próximo 24 de febrero a unipanamericanastereo y no se pierda ni un segundo de la Teletón Colombia 2018.

Con éxito se dictó la conferencia “Perspectivas Económicas 2018: Oportunidades y riesgos en un entorno cambiante”

¿Nos encontramos en crisis económica?, ¿Qué produjo la crisis? y ¿Qué tanto nos demoraremos en ésta crisis? fueron los cuestionamientos con los que César Corredor, Vicerrector de Unipanamericana, dio inicio a la conferencia “Perspectivas Económicas 2018: Oportunidades y riesgos en un entorno cambiante” el pasado 23 de noviembre.
 
Durante la charla, que se desarrolló en el Auditorio de la sede principal de Unipanamericana, Corredor expuso, a los más de 40 asistentes, cómo está la economía colombiana en temas como Producto InternoBruto (PIB), exportaciones, déficit fiscal, precios del petróleo y consumo, para, posteriormente, realizar un análisis de lo que sucederá con la economía colombiana ante un incierto panorama nacional y mundial.

Según César Corredor, que el país tenga su PIB  por debajo de su potencial, su demanda interna frenada y sus exportaciones tradicionales caídas, hacen pensar que nos encontramos en crisis económica, “estamos en una crisis en la que su duración depende del resultado de las próximas elecciones presidenciales, éxito del posconflicto y los mismo efectos de la crisis en el qué hacer diario de los colombianos”, aseguró.

Con esta charla se busca, de la mano de un experto en la materia, estimular que, profesionales de diferentes ramas del conocimiento, encuentren en Unipanamericana un referente para entender y analizar temas coyunturales y ampliar sus conocimientos en áreas de su interés.